con el revólver puesto en las sien,
Y la música no se detiene,
sigue,
como sigue ella cuando está herida,
cuando anda con sus alas caídas
y la mirada cuesta abajo.
Sigue como siguen los años -sin nadie-
La vida la tiene nostálgica,
con ojeras
y sin ánimo.
Por la mañana:
Lágrimas,
lluvia,
café
y pan tostado.
Quiere ser artista,
aparecer en una revista
y luego quemarla.
Así de impredecible.
Quiere ser la musa de un Picasso
que la retracte sonriendo,
porque quiere volver a verse feliz,
al menos,
recordar cómo era antes de este desastre.
Quiere ser la canción favorita
de un compositor
y sonar como la más triste del mundo.
Ha atravesado mares
cuando, en realidad, tenía ganas de ahogarse
y de no salir nunca más a la superficie
y despertar en una isla desierta
donde se vea el crepúsculo
y escuchar cómo el mar se calma mientras anochece.
Fragmentos de un poema de Benjamín Griss