viernes, 10 de julio de 2015

Baila su canción favorita
con el revólver puesto en las sien, 

Y la música no se detiene, 
sigue, 
como sigue ella cuando está herida,
cuando anda con sus alas caídas
y la mirada cuesta abajo.
Sigue como siguen los años -sin nadie-

La vida la tiene nostálgica,
con ojeras
y sin ánimo.
Por la mañana:
Lágrimas,
lluvia,
café
y pan tostado.

Quiere ser artista,
aparecer en una revista
y luego quemarla.
Así de impredecible.

Quiere ser la musa de un Picasso
que la retracte sonriendo,
porque quiere volver a verse feliz,
al menos,
recordar cómo era antes de este desastre.

Quiere ser la canción favorita
de un compositor
y sonar como la más triste del mundo.

Ha atravesado mares
cuando, en realidad, tenía ganas de ahogarse 
y de no salir nunca más a la superficie
y despertar en una isla desierta
donde se vea el crepúsculo
y escuchar cómo el mar se calma mientras anochece. 

Fragmentos de un poema de Benjamín Griss