Si alguien
la hubiera visto estallar en mil pedazos, se le hubiera enternecido el corazón
y hubiera tomado cada una de esos fragmentos intentando armarla de vuelta.
Si alguien
la hubiera visto queriendo escurrirse el dolor del cuerpo le hubieran dicho –Loca,
no te cortes, ni vomites.
Si alguien
la hubiera visto caminar por esas calles desoladas de multitudes a media
noche, con un cigarro en mano posándolo de vez en cuando en sus labios, dando
una calada peligrosa, deseando que los pulmones se le llenen de muerte. Alguien
le hubiera dicho –Nena, suspira que estas viva.
