lunes, 2 de noviembre de 2015


~♥~

-¿Cómo vas paloma?- 
Su voz sonaba como una ventisca que amenazaba con tirar mi refugio abajo, 
dejándome sin defensas. Y con el cuerpo desnudo, listo para que lo hiriera. 
-Bien- mentí una vez más. 
Y dejo de hablar. Y la calma regresó y todo volvió a estar mejor. 
Siempre preferí la llovizna constante de mi tristeza, antes que las ráfagas devastadoras de su presencia. 

~♥~