viernes, 5 de junio de 2015

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Mi mente no se queda quieta. No encuentro el botón de "off" ni el de silencio.
Siento que los pulmones se me pegan a las costillas, como queriendo irse de mi cuerpo y dejarme sin aliento.
Siento que el corazón agrietado se hincha hasta obstruirme la traquea.
El cuerpo parece no aguantar la gravedad y siento que voy a caer desplomada y de ahí no me voy a poder levantar jamás. Por eso sigo erguida, caminando, tambaleándome.
Siento de que a poquito el aire me va faltando, que de a poquito me voy consumiendo.